Cuando ya no haga falta

 Dicen que el amor se acaba. Yo creo que, a veces, solo deja de tener un sitio donde quedarse.

Si los días fueran eternos y tus abrazos siguieran siendo ese lugar donde todo dejaba de doler, elegiría volver una y otra vez. Sin prisa. Como quien regresa a casa después de un día demasiado largo.

Todavía no sabes que hay personas que se van y, aun así, una sigue eligiéndolas en silencio.

Yo voy a quererte incluso cuando la vida nos escriba en páginas distintas. En tus ruinas, por si un día necesitas recordar que también de ahí se sale. En tus pasos, aunque ya no caminen junto a los míos. En cada uno de tus logros, aunque tenga que celebrarlos desde lejos. En los días de verano, cuando el sol parezca suficiente para todos. Y en los inviernos que se empeñan en helarlo todo.

Porque querer de verdad nunca fue poseer. Fue desear que te fuera bonito, incluso cuando ese bonito ya no me incluía.

Así soy yo.

Y quizá tú nunca llegues a saberlo.

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