Confusión
Qué difícil es encontrarse cuando dos personas miran hacia el mismo lugar, pero una de ellas sigue levantando muros en mitad del camino. Nunca fui la mujer de los cuentos. No tengo la delicadeza de quien convierte cada conflicto en seda ni la paciencia infinita de quien calla para agradar. Tengo carácter. Tengo orgullo. Tengo heridas. Y algunas de ellas aprendieron a defenderse antes que a confiar. Siempre me mostré como era. Quizá por eso me vendí mal. Porque hay quien confunde la sinceridad con un defecto. Nunca prometí perfección. Nunca escondí mis sombras. Las puse encima de la mesa para que nadie pudiera decir que no las había visto. Y aun así, detrás de todo eso, hay una mujer que ama sin medias tintas. Que intenta comprender incluso cuando no entiende. Que da lo mejor de sí aunque a veces llegue tarde, aunque a veces se equivoque de forma estrepitosa. Porque sí, me equivoco. Pero jamás me escondo detrás de mis errores. No soy perfecta. Y no quiero serlo. Prefiero s...