LA NORIA DE LO INEVITABLE
Nada ocurre como una imagina. Los planes, tan cuidadosamente trazados, se deshilachan con la misma rapidez con la que se forman. El mundo rara vez obedece a la lógica íntima con la que una intenta ordenarlo. Los sueños se levantan como arquitecturas frágiles, basta un soplo para que desaparezcan. Las ilusiones giran y giran, imitando el vaivén de una noria , suben para caer, caen para subir, sin prometer nunca un destino estable.
Y mientras tanto, los pasos sobre el duro asfalto son un tránsito entre espejismos. Una camina hacia lugares que no existen, persiguiendo reflejos que cambian de forma cada vez que los alcanzas. Una se embarca, de nuevo, en la historia con la inocencia de quien cree que es la primera vez , como si la memoria se negara a protegerla del vértigo de volver a sentir .
Los ojos quiméricos, solo habitan un cuerpo entre miles, y las manos describen paisajes que quizás no existen más que en la imaginación : montañas que se alzan entre la Subbética y las sierras de Guasapampa, como si el mundo pudiera ordenarse al ritmo de un gesto. Entre tanto, la mente juega a confundirse entre el voseo y el seseo, como si tampoco el lenguaje tuviera un lugar definitivo al que pertenecer.
Y es aquí , justo en este instante de miradas detenidas y respiración acompasada donde se abre la grieta . El punto exacto en el que una debe preguntarse si está errando, si está construyendo algo , o si el mundo entero se tambalea hacia una catástrofe inevitable como una tercera guerra mundial. Porque elegir es siempre un ejercicio de fe ante el vacío .
¿Amor con vértigo o huida disfrazada? Nunca supe elegir bien del todo, quizá porque elegir implica aceptar que una también puede perderse.
Pero sí sé algo ahora, con una claridad casi dolorosa: el cansancio profundo que deja sostener unas riendas que deberían tensarse en dos direcciones , y que, sin embargo , solo avanzan cuando una tira en soledad.
Y en esa soledad, una descubre que quizá no es el mundo el que falla…sino la ilusión de que alguna vez pudimos controlarlo.
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