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Mostrando entradas de agosto, 2026

La primera boya

  La vida galopa a veces entre el miedo y el no puedo. Entre la pregunta de por qué demonios nos hemos metido aquí y esa otra, mucho más incómoda, de qué hemos venido a buscar. Hay un instante, justo antes de lanzarse al agua, en que todo parece una mala idea. La gente alrededor. El ruido. Las brazadas. Ese miedo antiguo a que una mala corriente, un golpe, un descuido, puedan hundirte. Y tú solo quieres llegar a la primera boya. Después ya veremos. Quizá la vida tenga algo de eso. De lanzarse sin demasiadas garantías y aprender a respirar mientras avanzas. Los estoicos, que sabían bastante de perder cosas y de no perderse a uno mismo, decían que no podemos mandar sobre el mar, pero sí sobre la forma en que nadamos. No sé si sirve de mucho cuando estás tragando agua. Pero sirve. Porque luego llega la primera boya. Y otra. Y otra. Y descubres que aquello que parecía una hazaña se construye con cosas bastante menos heroicas: una brazada, una patada, una pedalada, una zanca...

La luna mora

Hablan de Córdoba como si fuese una ciudad invivible. Yo, en cambio, la llamaría insustituible. Hay ciudades que se visitan y otras que terminan habitándote. Córdoba pertenece a las segundas. Se queda prendida en la memoria como el perfume del azahar cuando ya ha pasado la primavera.Como la piedra antigua que, aun en silencio, conserva la temperatura de todos los siglos que la tocaron. Me gusta recorrer sus calles empedradas al caer la tarde, cuando el cielo comienza a vestirse de califato y la luna, paciente, parece recordar que un día también aprendió árabe. Desde lejos la observo, y siento que ninguna ciudad sabe guardar tan bien el equilibrio entre la nostalgia y la belleza. Es entonces cuando una mano encuentra la mía. Cuando unos ojos claros sostienen una media sonrisa capaz de detener el tiempo. Cuando el anochecer se vuelve tan sereno que hasta el mismísimo Almanzor habría olvidado cualquier conquista por permanecer un instante más bajo esta luz. Hace tiempo descubrí que la cal...