LO INASIBLE
Te haces preguntas que parecen desprenderse del borde mismo del universo, preguntas que desearía resolver en un instante, como si en cada una de ellas se jugara el sentido mismo del ser. Preguntas que aún sabiendo que la verdad, si existe, nunca llega de golpe, como si la respuesta pudiera detener el tiempo. Dudas incluso de lo que parecía un absoluto, como un recordatorio de que toda certeza es frágil y que los murmullos pueden ensordecer los sentidos. Como si tu identidad fuera el espejo en el que tiemblas .
Busco respuestas en tus titubeos, en la fragilidad de unos pasos que desbordan a los sentidos cuando las palabras se deshacen como el hielo y la realidad intenta pronunciarlas. Las lágrimas que nos despiden cada quince días parecen un recordatorio del ritmo secreto del cosmos, como si el mundo se contrajera y dilatara con nuestra distancia. A veces , tonta de mi , no se permanecer cuando el peso de lo incierto cae a nuestros pies, y exijo caminos que conducen siempre al mismo lugar. Crucifico pecados que yo misma engendre y entierro palabras en el insomne desorden de las horas muertas.
A veces , y siempre, pienso en ti, aún cuando tú no lo sepas. Pienso en los reproches que se transforman en diálogos, en las noches sin dormir en donde el tropiezo de alguno sabe amargo, en los te quieros , en la desigualdad que nos desacomoda y en la calma que apenas alcanzamos.
A veces , y siempre, pienso en ti aunque tú no lo sepas. Basta una palabra, un abrazo , un suspiro para restaurar el todo y que adquiera sentido. Me duele naufragar a deshoras, llegar a destiempo o ser un pensamiento que se desvanece antes de hacerse carne. A veces, aunque tú no lo sepas, lloran también mis auroras. ¿Es tan difícil esta sombra entre lo que somos y anhelamos ser?.
Intento acercarme a ti con la prudencia de quién se acerca al fuego, pero me vencen las ganas. Intento entender qué sucede y los interrogantes se hacen presencia como parte de un pacto de sangre. Hace tiempo que sé un poquito de ti y en cada segundo te saboreo al instante.
Ojalá estuviéramos suspendidas en el mismo espacio, al unísono compartiendo la misma quietud en la misma cama. Con las luces apagadas tratando de que el silencio revele lo que no queda por decir. Ojalá, con solo tocarte pudiera saber lo que esconden los puntos suspensivos…
Busco un centro de gravedad permanente (como dice Rigoberta), aunque parezca distraída. Necesito chispa, acción, empuje y movimiento. Un punto desde el que pueda contemplar el caos sin derrumbarme. Tal vez ese punto seas tú. Tal vez sea lo que aún no comprendemos. Tal vez, sea simplemente, seguir preguntándonos.
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