Nada ocurre como una imagina. Los planes, tan cuidadosamente trazados, se deshilachan con la misma rapidez con la que se forman. El mundo rara vez obedece a la lógica íntima con la que una intenta ordenarlo. Los sueños se levantan como arquitecturas frágiles, basta un soplo para que desaparezcan. Las ilusiones giran y giran, imitando el vaivén de una noria , suben para caer, caen para subir, sin prometer nunca un destino estable. Y mientras tanto, los pasos sobre el duro asfalto son un tránsito entre espejismos. Una camina hacia lugares que no existen, persiguiendo reflejos que cambian de forma cada vez que los alcanzas. Una se embarca, de nuevo, en la historia con la inocencia de quien cree que es la primera vez , como si la memoria se negara a protegerla del vértigo de volver a sentir . Los ojos quiméricos, solo habitan un cuerpo entre miles, y las manos describen paisajes que quizás no existen más que en la imaginación : montañas que se alzan entre la Subbética y las sierras de...
Cuando leí este poema pensé que era una magnifica canción, ahora la he escuchado en Youtube y me parece hermosísima. Felicidades, Victoria.
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