Llegó la primavera para arrasarlo todo. No con flores, ni con luz, ni con ese rumor de vida que otros celebran, sino como un viento que desordena lo que ya estaba frágil. La idea que tenía para este año ha vuelto a posponerse, como tantas otras, como si el tiempo me colocara siempre un paso detrás, en ese segundo plano donde las cosas no llegan a ser completas. He roto con los hábitos que formaban parte de mí, y en ese quiebre he perdido por las dos partes: por confiar… y por querer más de la cuenta. Me arriesgué sabiendo que podía perder, pero también con la idea ,casi inevitable, de que podría ser. Y ahora solo queda asumir que en el deseo y en la atracción hay siempre una porción grande de sinrazón. Que no todo lo que se siente merece guiar el rumbo. Que el corazón, a veces, también se equivoca, ¡carajo! Ya no existen las caricias. Se han diluido también los “buenas noches”, y los “te quiero” se han ido haciendo lejanos, casi irreconocibles, como palabras que pertenecieron a otra hi...
Cuando leí este poema pensé que era una magnifica canción, ahora la he escuchado en Youtube y me parece hermosísima. Felicidades, Victoria.
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