La huida
Cuado una no sabe hacia dónde ir, empieza la huida. Aquellas dudas que se tienen se vuelven implacables al tiempo y retorna la partida más azarosa. El titubeo se hace costumbre, el desayuno un anhelo y la inflexibilidad se vuelve cordura en las tardes en las que , todo suele arder. Pretendes ser ave de paso y flotar barcos con aromas sin salida, volar el pelo con la cabeza rapada y aunar el amor con la rutina. Te creas límites donde no hay fronteras, te sospechas invencible en el caos de la vulnerabilidad y caes de nuevo , por segunda vez,en esta maldita trampa. Es aquí, donde intento atrapar cada una de las mariposas indecisas que llevan tu nombre. Donde acallo lo que siento para invertir en lo que digo. Y donde quiero que se pare el tiempo, aunque sea por un solo instante. Visualizo todos los días los versos de tu cuerpo, la sonrisa de tu almohada y el último suspiro justo antes de dormir. Y tú me preguntas, ¿qué quieres que hagamos ? .